Cristianas genuinas - 7 de Febrero 2025
- Princesas y Guerreras
- 7 feb
- 3 Min. de lectura
Cristianas genuinas
Efesios 4: 20-24
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Si queremos ser agentes de cambio en este mundo perdido, nuestra manera de vivir debe ser contraria al resto de las personas, la gente debería ver una diferencia en nosotras si nos llamamos “cristianas”. En Efesios 5:8 dice “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”, esto implica dejar radicalmente nuestra vida pasada de pecado, y andar según las enseñanzas de Jesús, caminando en el Espíritu y sacrificando los deseos de la carne, al considerarnos muertas al pecado por la obra redentora de Jesús.
Caminar en el Espíritu es algo que aprendemos en la medida que vamos conociendo a Dios y cuando confiamos en Él y en Su Palabra. La vida del creyente es un proceso, porque, aunque ahora tenemos una nueva naturaleza, los pensamientos y las actitudes se van transformando en la medida en que nos llenamos de los pensamientos y actitudes de Cristo. Por eso como dice Pablo: “vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”, esto implica mantenernos en un compromiso consciente y diario con Dios permitiendo que Él vaya cambiando nuestro interior y renovando nuestra mente.
La única forma de “convertir” la mente es rendirla a Cristo y vivir en una renovación constante de nuestra manera de pensar, (Romanos 12:2). Esto demanda esfuerzo. Pablo describe la conducta de las personas sin Cristo que los creyentes deben evitar, (Efesios 4:17-24). Esta conducta incluye la vanidad de la mente, el entendimiento entenebrecido, la dureza de corazón, la sensibilidad perdida, la sensualidad y toda clase de impureza. Esta lista es un catálogo progresivo y feo de las faltas y errores de la vida de aquellos que no tienen a Cristo.
“Pero vosotros no habéis aprendido así a Cristo”, indica que conocer a Cristo es ser un discípulo atento para oír Sus enseñanzas y ávido para seguir Sus instrucciones, y no vivir como los que no lo conocen. Estamos llamados a ser luz y disipar las tinieblas que nos rodean, si anhelamos ser cristianas genuinas que buscan agradar al Señor.
¿Qué estamos reflejando a los demás?
¿Estamos influenciando positivamente en nuestro entorno o simplemente lo que hacemos está dañando a otros?
Oración:
Señor, siendo poseedora de tu verdad al creer en ti, tengo muchas razones para abandonar cualquier conducta contradictoria a mi fe y andar como hija de luz en este mundo con tantas personas que están sin propósito y sin rumbo a la eternidad. Ayúdame por el poder de tu Espíritu a abandonar mi vieja forma de vida y renovar mi mente adoptando un nuevo estilo de vida en el nombre de Jesús, Amén.
Dios te bendiga
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