08 de Octubre del 2020
- Princesas y Guerreras
- 8 oct 2020
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Actualizado: 19 jun 2021
Coherencia
1 Corintios 11: 1
Si hubo alguien coherente entre su actuar y su enseñanza fue Jesús. Él vivió cada una de las palabras que predicó. Su mensaje, no solo, fue verbal sino también un ejemplo de vida, por eso su predicación trajo tanto impacto. Fue un verdadero maestro, porque el verdadero maestro, no sólo conoce lo que enseña, sino que lo aplica. En Mateo 23 encontramos como Él reprende seriamente a los fariseos, a los escribas y maestros de la ley porque su prédica era solamente palabras, de hecho, Él le dice a las persona que le escuchaban: "hagan lo que ellos le dicen, pero no hagan lo que ellos hacen", enseñaban una cosa y hacían otra.
Pablo por su parte también te atreve a decir: “Sean imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11: 1). En realidad no es arrogancia, es la autoridad que da el hecho de vivir de acuerdo a la Palabra. Vemos que Pablo también fue coherente entre su enseñanza y su vivir, por eso pudo escribir con toda confianza que lo imitaran, no porque fuera el apóstol Pablo, sino porque él era un imitador de Cristo.
En realidad es muy fácil decir palabras bonitas, incluso recitar la Palabra de Dios de memoria. La pregunta es ¿Qué tanto de lo que conozco de la Biblia, estoy viviendo? Es bueno que nos analicemos y hagamos un examen al respecto. Nuestros actos hablan más fuerte que muchas palabras nunca lo olvidemos. Muchos a nuestro alrededor, más que lo decimos, están viendo nuestro actuar.

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