02 de Abril del 2021
- Princesas y Guerreras
- 2 abr 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 jun 2021
Amor derrochado
Juan 3: 16
El amor de Dios se vio manifestado en que dio a Su Hijo. La iniciativa surgió de Dios como resultado de su amor por este mundo. Esto queda hermosamente resumido en el versículo 16 del capítulo 3 del evangelio de Juan, que con toda razón ha llegado a ser el más famoso de todas las Escrituras y es conocido como "el evangelio en miniatura".
Cuando dice que "de tal manera amó Dios al mundo" debemos apreciar el énfasis que el evangelista hace en la grandeza y la clase de este amor. Él no puede ocultar su asombro cuando se va acercando a considerar el amor de Dios hacia este mundo hostil, un mundo que le ha dado la espalda. Su admiración es similar a la que expresa en su primera carta, capítulo 3:1 “Mirad, cuando amor nos ha dado el Padre..."
Somos exhortadas a considerar el grado tan infinito y la forma tan gloriosa en la que Dios nos ha amado, una manera que es un derroche de amor. Esto nos ha de llevar necesariamente a adorarlo con todo nuestro corazón.
Otro detalle que debemos notar es que el objeto del amor de Dios fue el "mundo". Esto subraya la grandeza de este amor, que es capaz de abrazar al mundo entero, es decir, a la totalidad de la raza humana.
No hay persona que quede fuera del alcance del amor de Dios por más bajo que haya caído. Es cierto que somos indignas de un amor así, pero Dios abre la puerta de la salvación a todos los hombres por igual. Este amor no hace distinción de personas. Toda la humanidad sin distinción está incluida en este amor.
La grandeza del amor de Dios se puede apreciar en que ha entregado lo más valioso que tenía, a su propio Hijo unigénito. Dio lo que más amaba por pecadores, esa es la expresión del amor de Dios. Ninguna persona estaría dispuesta a hacer esto, sólo Dios ama de esa manera. No queda más que eterna gratitud por tan grande amor.

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